miércoles, 23 de enero de 2013

Cuidado con lo que deseas

Cuidado con lo que deseas porque se puede convertir en realidad. El ERE que ha afectado a la mayoría de mis ex compañeros de La Verdad y las Provincias sigue rondándome por la cabeza. Hubo un tiempo en el que mi mayor deseo era que me contratasen en aquel periódico. Estaba obsesionado. Necesitaba que se reconociera mi trabajo, 11 horas diarias, a través de un papel, un buen sueldo con sus correspondientes extras… Hoy no conservaría ni ese trabajo, ni ese contrato, ni estas extras.


En aquel tiempo lo tenía todo. Locamente enamorado de la que creía "la mujer de mi vida", con una espléndida casa nueva, con una familia siempre atenta a mis necesidades aportándome todo el cariño del mundo, con unos amigos que todavía quemaban las noches en Madrid o en Alicante y con trabajo, aunque éste no estuviese reconocido en un contrato. Seguramente no era así. Seguramente no era tan feliz entonces. Pero lo cierto es que con los años gané un contrato en EL MUNDO y perdí muchas de aquellas cosas que creía seguras. Ni la "mujer de vida" era tal, y terminó engañándome y huyendo; ni conservo el cariño de mi padre que va hacer tres años que nos dejó; y mi espléndida casa se ha convertido en una losa que me ahoga en estos duros tiempos de crisis, al tiempo que la mayoría de mis amigos se han centrado en "otros caminos" vitales que cada día se alejan más de los que recorro yo.

Todo ello, excepto de la ausencia de mi padre, lo acepto con un talante de celebración. A enemigo que huye puente de plata. He aprendido que no quiero estar con nadie que no quiera estar conmigo. La casa, ya se irá pagando y por lo menos ahora tengo un techo que es sólo mío y que siento como un auténtico hogar. Y lo de los amigos, ley de vida: unos se van, otros vuelven e incluso tengo la oportunidad de conocer gente nueva igual de interesante. Estoy aprendiendo a aceptar ciertas pérdidas, sobre todo cuando dependen de decisiones que he tomado en momentos determinados a la vista de las diferentes posibilidades que se me planteaban; lo mismo que aquellas que no dependen de mí.

Pero volviendo al asunto, ten cuidado con lo que deseas. Por suerte la vida me brida oportunidades de forjar nuevos sueños y deseos a corto, medio y largo plazo. Y yo, de natural soñador, me aferro a ellos en el terreno afectivo, en el ámbito profesional y académico, y para mi ocio. El día que deje de soñar o que deje de desear es que estaré muerto. Lo mejor de la vida es la oportunidad de empezar nuevos proyectos o de redirigir los ya iniciados. Aun así, no me quito de la cabeza que lo que mejor de mi vida se ha debido precisamente al azar: no elegí mi familia, me vino dada; no elegí mi trabajo, porque terminé como periodista por un cúmulo de casualidades; y mi amistad con mis mejores amigos se debe a la suerte de haberme cruzado con ellos en Monte, en San Juan, en mis sucesivos trabajos… Ninguna de estas cosas las desee. Las alcancé por ser como soy, supongo. Así que cualquier cosa buena e inesperada que me suceda de ahora en adelante, se deberá al mismo factor, un demiurgo universal tejedor de casualidades. No es mal modo de verlo, más allá de que siga soñando o deseando tal o cual trabajo, a tal o cual mujer, tal o cual reconocimiento de los demás. Pero seguiré soñando y deseando mientras siga viviendo.

sábado, 12 de enero de 2013

¿De quién es la culpa?

Desde hace dos o tres días me ronda por la cabeza el ERE de La Verdad-Las Provincias de Alicante, donde trabajé más de cuatro años y donde gracias a muchos compañeros que ahora se ven en la cuerda floja (o los que ya cayeron antes) aprendí buena parte de la profesión a la que ahora me dedico (no sé hasta cuando, visto lo visto). No es el primer ERE en el periodismo alicantino, ni mucho menos. De hecho, en mi empresa ya ha habido dos con funestas consecuencias para grandes profesionales y magníficas personas como Joaquín, Rafa, Amparo, Javier o Cava. Pero el de Las Provincias amenaza, como ocurrió en el El País, con cargarse de un plumazo a dos tercios de la redacción poniendo en serio peligro el futuro de ambos proyectos periodísticos y con ello la libertad de los alicantinos a estar informados.
 
¿Por qué no escribí entonces, cuando me tocaba más en lo personal, y lo hago ahora? Porque no quiero hablar de personas, sino de las situaciones que generará esta dinámica sin sentido. Eso sí,  lo principal son las personas. Cada despido es un drama familiar en el que profesionales de probada valía que se han dejado día tras día la vida en las redacciones ven como cercenan su carrera profesional y su vida laboral sin ningún tipo de miramiento ya que no hay apenas salidas en nuestra profesión. Y esto es así porque el periodismo (sobre todo el escrito), después de la construcción, está siendo el sector más castigado por la crisis. Según dicen quienes saben de esto, porque junto con la crisis económica el sector vive una profunda crisis estructural: la gente ha dejado de comprar periódicos porque puede tener a su alcance toda la información a través de internet de forma gratuita, o porque cualquiera puede ser periodista abriéndose un blog como éste, o pulsando la palabra "compartir" en facebook o "retwittear" en twitter. Pues bien, ambas cosas son falsas.
 
Estoy harto de tener esta discusión con amigos, que seguramente con buena voluntad, creen que pueden estar informados a través de los contenidos de internet. Cuando yo o mis compañeros de profesión nos tiramos toda una mañana buscando noticias propias y toda la tarde escribiéndolas, el lector a la mañana siguiente tiene un producto veraz, porque hemos podido contrastar e investigar; un producto trabajado, porque hemos tenido tiempo para reflexionar no sólo sobre lo sucedido, sino también sobre las consecuencias del hecho; y un producto completo, porque además aportamos nuestro enfoque (esa subjetividad tan denostada a veces pero que es precisamente lo que le da valor a nuestro trabajo), ponemos el hecho en contexto y le asignamos un rango de valor a cada cosa que escribimos, tanto en cada artículo (que comienza por un titular que trata de resumir la información en una frase) como en los artículos en su conjunto en el contexto de una página (arriba o por abajo, con la noticia abriendo o subordinada a otra) y esa página en el contexto de un periódico... ¿Y en Internet qué va arriba y qué va abajo; cuántas noticias no son un mero relato aséptico de algo que ya estaba en agenda que iba a suceder, escritas deprisa y corriendo, sin reflexión...? Internet está muy bien como complemento, pero como único canal de información empobrece la realidad. Por lo menos, como está planteado hoy en día. Sólo hace falta mirar los rankings de "lo más leído" para comprobar que si pones teta, culo o cabrón en un titular, enseguida asciende a las primeras posiciones.
 
Por tanto, ¿quién es el culpable de la actual situación? Son tantos... El primero el ciudadano de a pie, entre quienes me incluyo. No tenemos la necesidad de gastarnos 1,20 euros diariamente para estar informados pese a que sí nos lo gastamos en pan, café o tabaco. Bueno, pues no nos quejemos de que si continúan así las cosas, en Alicante quedará sólo un medio de comunicación (si no cae también) y por tanto, un sólo prisma para ver la realidad. Quién controle ese medio, dirá qué está bien y qué está mal, quién debe o no dimitir, quién debe o no ser investigado... y mientras tanto informará de lo que ese único medio considera que es lo más importante... y los políticos robarán a manos llenas sin ningún rubor, y podrán o quitarán candidatos, y fomentarán el consumo de los productos de determinadas empresas y no de otras... y seguiremos pensando que como tenemos internet, estamos informados y somos superlibres. ¿Cuántas veces no me he tenido que "subir" yo a las noticias de otros compañeros y viceversa porque eran importantes? ¿cuántos sanos debates no se han producido entre los periodistas y opinadores de diferentes periódicos sobre un hecho concreto o una situación? Olvidémonos, eso está a punto de desaparecer.
 
Pero no sólo el ciudadano es responsable de esta situación. Las propias empresas periodísticas no han sabido anticiparse a la irrupción de internet. Durante años han competido entre ellas para dar de forma gratuita un sucedáneo de lo que ofrecían previo pago. ¿Cómo habría terminado Mercedes si se hubiese dedicado a regalar coches Seat "a cascoporro"? Al final, la gente diría lo mismo que con la información: si yo me traslado muy bien en un Seat para que quiero un Mercedes por muy cómodo, rápido y seguro que sea... Las empresas periodísticas han ganado dinero espuertas durante décadas y ¿en qué lo han invertido? Bonus para directivos, otros proyectos empresariales, etc. No en contratar más y mejores profesionales. Cuando yo empecé en esto, lo hice en la sección de Cultura. Al menos cinco o seis periodistas de diferentes medios competíamos por informar sobre la cultura en Alicante. Rafa, Sergio, javier, Martín, Cristina, Juan Antonio... Hoy sólo hay un periódico en Alicante que mantiene un periodista fijo en plantilla dedicándose en exclusiva a la sección de Cultura. ¿Y cuál es el panorama cultural de la ciudad, qué posibilidades tienen los escritores, escultores, actores, etc... de exponer o promocionar su trabajo? ¿Cuántos debates se producen acerca de tal o cual manifestación artística? Cada uno que juzgue por sí mismo. ¿No es eso un empobrecimiento para una ciudad, para una provincia?
 
Pero, no se trata ya de Alicante, o de tal o cual periódico: ¿qué podemos esperarnos de un mundo en el que gracias a la prensa se descubre que la última gran guerra se justificó en unas armas de destrucción masiva que no existieron y aquí no ha pasado nada? ¿o un mundo en el que se descubren hechos bochornosos como los descritos revelados por Wikileaks y el asunto se tapa con una simple denuncia de acoso sexual?

martes, 8 de enero de 2013

Haciendo caso del casi-Jedi

He suprimido el post porque tienes razón, casi-Jedi. ¿Quién soy yo para juzgar? Me va a traer más problemas que satisfaccones haber escrito eso. Pero como no quiero censurar nada de lo escrito aquí, a tu comentario:
 
"Las leyendas forjadas por uno mismo permiten a ese uno reconciliarse consigo mismo y el propio pasado. No seas tan duro y piensa que además posiblemente necesite reconciliarse con su presente"... (7 de enero de 2013 22:24),
 
 ...te respondo:
 
"Pues perfecto. Si me parece muy bien, pero no a costa de tocarme los güebos a mí. ¡Pues no tengo yo defectos y pajas mentales!, Miles, más que nadie. Soy un puto saco de contradicciones. Pero no me dedico a ir tocando los güebos al prójimo. Me hago un blog y suelto el veneno que llevo dentro porque si me muerdo la lengua me intoxico. Y el que quiera que lo lea y el que quiera que lo comente... Como dice mi amigo Pablo, 'aquí todos van a la suya, menos yo que voy a la mía".

lunes, 5 de noviembre de 2012

La pandilla de Monte (V): Fer

Creo que Fernando fue el último en llegar a la pandilla. Es el más pequeño (David, Raúl y yo le llevamos un año) y un día apareció en las mesitas del campo de fútbol con su hermano Mariano, que había hecho muy buenas migas con ĐกæßØ. Aquel mismo día algún cabrón de nosotros comentó que tenía los brazos más largos que las piernas y desde entonces se quedó con el mote de "el Mono", que siempre ha llevado con toda dignidad y buen humor. Luego vinieron las coñas de denominar a su antigua puch cóndor (que en aquella época compartía con su hermano hasta que le compraron al vespino) como "el plátano". Nunca ha sido un tipo de muchas palabras (si no lo remediaba la ingesta desmedida de alcohol), pero sí alguien en quien confiar, un valor seguro. Lo supe desde el primer día y lo pude confirmar muchos años después, cuando tras una movida con mis "amigos" del colegio fue el primero en mostrarme su respaldo inquebrantable.

La primera muestra de su amistad la tuve al poco de conocernos. Un día, me prestó su moto para llevar al 'Pegatas' (Carlos) a su casa y nos metimos un forro brutal en la curva del club social. Yo creo que recodar que mi paquete se movió en plena curva y que me empotré constra un cubo de basura pero también he de reconocer mi impericia a la hora de pilotar una moto. Mi padre fue a ver al suyo para concretar como pagaba los desperfectos y su familia, lejos de exigirnos nada asumieron el coste. Siempre he creído que Fer medió a mi favor y siempre le estaré agradecido por ello ya que además de una pierna destrozada me había llevado la mayor bronca de mi vida en casa. Aquel año fue el que nos regaló los chándals "emerson" azúl y gris de la empresa de su padre que cada uno utilizó de forma intermitente durante la década siguiente. Yo creo que todavía tengo la sudadera en algún cajón.

Cualquier plan siempre era bien recibido, en Monte o en Madrid. Si había que salir, era el que más salía; si había que beber, era el que más bebía; si había que jugar al poker, era quien más apostaba... Dejó los estudios antes que el resto y se puso a currar en las peluquerías de su familia con lo cual siempre tenía pasta para ir de copas, para comprarse ropa o incluso para prestárnosla sin interés a los que nos veíamos "pillados" por la escasa paga que nos daban nuestros padres. En una época en la que apenas podíamos soñar con las 125cc. que tenían "el Tazón" o "el Nenas", Fer y yo quedábamos a menudo para ir a Callejas y comprar el mejor metrakit o el mejor variador de cobre para que nuestros 'pepos" pasasen de los 65Km/h en las largas rectas. Eso sí, cuando pudo, no se compró una moto grande como el resto

Cuántas hostias no nos habremos dado con los vespinos volviendo por el camino 'del valle' de Ribatajada a Monte; cuántos minis de cerveza con peppermint y 'mataosos' no nos habremos tomado; cuántas veces no habremos terminado en "El liguero de Marta", el el "Warholls"; en "Zipango" (en sus múltiples versiones) o en el "Graf"... tan cocidos que éramos incapaces de entrar a ninguna; cuántas noches no nos habremos quedado sin dormir por ver juntos las carreras cuando los españoles no se comían ni un colín, no como ahora; cuántas locuras no habremos ideado... Me acuerdo de una en especial, la de la muñeca hinchable que un año le regalamos a ĐกæßØ por su cumpleaños y que paseamos en el 'pepo' de Fer por toda la urbanización. Pero todo a su tiempo.

Continuará...





sábado, 6 de octubre de 2012

La pandilla de Monte (IV): Raúl

Cualquiera díría que aquel chaval patoso que aparecía por las mesitas del campo de fútbol en su puch Caribe iba a resultar el mejor deportista de todos nosotros tan sólo unos pocos años después, a lo que fuese: fútbol, baloncesto, tenis,... ¡Hasta tenía suerte en el poker! El año pasado incluso me sacó más de cinco minutos en la San Silvestre Vallecana; por no hablar de capacidad para seducir a la mujeres. En cualquier caso, no es la mejor de su cualidades. Si Pedro es el excéntrico y David la salsa de la pandilla, Raúl es su corazón.

Quizás en los primeros años no, cuando todavía éramos unos críos de 12 o 13 años, pero hasta donde alcanza mi recuerdo, la verdad es que siempre congeniamos bien y al poco tiempo ya habíamos forjado una amistad sincera, auténtica, de esas que sabes que te acompañarán el resto de tu vida por muy alejados que estéis. Todavía hoy, si pasan más de dos meses sin saber de su vida, le echo de menos y le llamo. Lo bueno es que es un sentimiento recíproco porque son muchas las veces que es Raúl quien me llama a mí. 

Tal vez aquellos primeros años yo seguía la misma inercia que los demás. En aquel tiempo de la preadolescencia a Raúl le faltaba malicia y eso provocaba que a veces nos metiésemos con él. Todo cambió una tarde de aquellas en las que salíamos por El Casar. Siempre el mismo plan: futbolín en el bareto aquel que había en la carretera, enfrente del Charlot, donde empezamos a conocer al resto de pandillas de la zona, del Coto, de Ribatejada, de Las Castillas. No era un mal modo de socialización hacer pasar a algunos por debajo de la mesa. "Ni media, ni guarro". Fue en el segundo roce con el Oso y el Babas (ya he relatado la leche que me llevé unas semanas antes en el pilón) y fue Raúl el que les plantó cara. "¡Coño! --pensé-- Éste nada tiene que ver con el Raúl de la puch Caribe. ¡Qué güebos!". Desde entonces lo he tenido claro: Raúl no es de los que trata de pisar a nadie, pero no consiente ni consentirá que le pisen a él.

Poco a poco nos fuimos haciendo más y más amigos. Las primeras novias, los inviernos lluviosos y la pereza de los padres de algunos hacían que no todos los fines de semana la pandilla al completo coincidiésemos en el chalé. Raúl y yo sí, lloviese, tronase o nevase; así que fueron muchas las veces nos fuimos solos de cachondeo a Ribatejada o al Casar, lamentándonos de que faltase el resto. ¡Quién volviese a entonces, para darnos una colleja y explicarnos que nos bastábamos los dos solos para pasárnoslo bien como ocurrió luego en aquellos viajes a San Juan de finales de los 90, cuando vivimos tantas y tantas aventuras! Ojalá pudiese ahora pasar más tiempo con él. Con la misma edad, las mismas preocupaciones, las mismas expectativas, madurando al mismo tiempo... Raúl ha sido testigo de mis éxitos y mis fracasos (y yo de los suyos), la persona a la que confesaba mis sueños, sentimientos y expectativas (y él a mí las suyas), a veces confesor, a veces cómplice, a veces contrapunto o incluso justo rival... y siempre de buen humor y optimista.

Recuerdo que el mismo año que me compraron el vespino le compraron a él la cóndor, y cómo me alentaba a veces a que nos las intercambiásemos. De hecho creo que aprendí a usar una moto con marchas en aquel caballazo rojo con el que apenas llegabamos con los pies al suelo. Nuestras vidas corrían tan parejas que incluso nos compramos nuestras primeras motos grandes casi al mismo tiempo. Él aquella RD350 matapijos y yo la tranquilita yamaha Diversion verde... Por cierto, qué guapa dejamos aquella moto pese a que Raúl no se prodigó en las labores de lijado. ¡Y qué viajes a Alicante apretándoles las orejas por las rectas interminables de La Mancha! Y qué bien se ha integrado siempre con los 'otros' amigos de todos, siempre abierto, siempre dispuesto a participar de cualquier proyecto, incluso para hacer de vampiro...   



Luego yo me vine a Alicante y él se fue a Tarragona, donde de vez en cuando nos dejamos caer Davizón y yo para corrernos alguna que otra juerguecita. Menudo trío, y que dure. Ahora pasa por ser un señor responsable, casado, con un hijo y todo un jefazo de área en su empresa. Pero siempre con el alma joven, Raúl si por alguna circunstancia no puede salir de fiesta, en seguida te llama para ver cómo te lo has pasado o qué locura ha hecho éste o aquel. 

domingo, 30 de septiembre de 2012

¿Cómo hacer un baúl de regalo de cumpleaños?

Hace unos años, en una radiante mañana invernal Ali y yo nos acercamos a un mercadillo de antigüedades donde compré dos caballos de metal de estética modernista. Hasta hoy no les había dado uso, pero sabiendo la afición de mi amiga Masha por la hípica, se me ocurrió regalarle por su cumpleaños un baúl decorado con caballos. Para ello, me propuse replicar las piezas con resina de poliester y éste es el resultado. "Mani-manitas", el regreso:
 
 
 
¿Cómo repliqué los caballos? Utilicé un marco de madera que cubrí enteramente con plastilina. La preparación requiere que la base esté plana porque eso permitirá introducir la mitad del caballo de metal exactamente de modo que podamos eliminar la rebaba que quedará, de una manera más fácil, cuando se desmoldee la pieza.


Luego, con unas láminas de acetato por los bordes (cortadas a medida) levanté el molde de modo que cuando vertiese la silicona líquida, no se descolgase por los lados. Para ello, sellé las láminas de acetato con cinta. El objetivo es construir el molde en dos partes para poder sacar la pieza una vez se haya endurecido la resina.
Como la silicona líquida es cara, traté de sólo utilizar la necesaria. Como se ve en las imágenes, a los lados del caballo sobra mucho espacio, por lo que corté otras láminas de acetato y las clavé en la plastilina de forma oblicua para reducir el volumen del molde. Luego sellé los bordes con más plastilina, tanto en el interior como en el exterior.
 
Con una llave allen le hice varias muescas para que luego pudiese cerrarse exáctamente una pieza sobre otra. Al verter la resina esos huecos producirán una especie de pestaña en un molde y su hueco exacto en el otro. Así se podrán encajar las dos partes siempre de forma exacta y ayudar, como he dicho antes, a eliminar la rebaba que dejará la resina una vez endurezca al tomar la forma del molde.
 
 
Ya estaba listo el primer marco del molde para verter la silicona líquida. Hay que mezclarla exactamente con un catalizador en una proporción del 5%. Sólo si se mezcla bien endurecerá en el tiempo adecuado (una noche). Una vez se ha vertido sobre la pieza mi consejo es darle pequeños golpecitos para que salgan las burbujas que se producen al hacer reacción el material con el catalizador.
 
 
Después de sacar el primer molde de su marco, se procede a retirar con mucho cuidado la plastilina sobrante. Es el momento de hacer la segunda parte del molde. Pero previamente hay que cortar la silicona de las patas que han quedado completamente cubiertas de modo que se puedan sacar en su momento. Es una operación delicada. Para que la silicona de un molde no se pegue a la del otro, aplico laca transparente (de pintura, no de pelo se entiende) sobre la superficie. Esto creará una delgada película que separará un molde de otro. Luego, vuelvo a meter la pieza en el marco para verter la silicona. Se realiza la misma operación.
 
Con las dos piezas hechas, sólo hay que cortar ambas en forma de canal para que una vez unidas se pueda verter la resina. Es importante hacerlo en el sitio correcto para que se cubra toda la pieza. Se supone que la ley física de los vasos comunicantes debe permitir que se rellene bien, pero la densidad de la resina no es la del agua. Lo suyo es ir volcando la pieza de un lado a otro mientras se vierte la resina e incluso apretándola por el centro para que salgan las burbujas de aire.
 
 
 
Después de verter la resina y esperar a que se endurezca, se saca la pieza replicada de los moldes con cuidado. Se elimina la parte sobrante del canal para el vertidos y se pule toda la pieza con una lija de agua de grano medio. Luego se podrá pintar del color que se quiera y tras la pintura, una mano de laca la protegerá y le dará brillo.
 
 
Existen todo tipo de cajas de madera a buen precio. Yo me decanté por una de tipo baúl a la que le corté las patas para hacerla más sencilla. Hay que lijar la madera, aplicar tapaporos y luego frotar la superficie con lana de acero o una lija al agua de grano fino para que quede bien pulida. Se cubren con cinta de carrocero los cierres y bisagras. Sólo después se puede pintar de blanco con el aerógrafo y darle su respectiva capa de laca. Esto último hay que hacerlo en varias partes para que no se pegue la tapa. Yo utilizo papel de horno, de ese que se coloca para que no se pegue la comida, separando así la tapa de la caja.
 
Entre tanto, se puede ir haciendo el interior. Recorté en madera de contrachapado de 3mm 10 piezas del tamaño de las paredes y suelos de la caja. Siempre dejando unos milímetros de margen porque cuando las tenga que forrar de fieltro adhesivo aumentará un poco su tamaño y no encajarán. Se pueden ir cortando en función del tamaño final que quede, es decir, se ponen los suelos y los lados largos de las paredes y se mide el hueco que queda para los lados opuestos, que se cortan al final. Luego se pegarán a las paredes y suelos. Con la tapa realicé la misma operación. Si se intenta pegar el fieltro directamente en las paredes es probable que se arrugue y se creen pompas.
 
Ya sólo quedaba un detalle, personalizar el baúl para la cumpleañera. Tuve que pedir a una amiga rusa que me dijese como se escribe "Masha" en caracteres cirílicos. Hice la plantilla en cinta de enmascarar de baja adherencia, la pegué sobre la tapa, cubrí el resto y utilicé acrilico color oro (ya que las piezas metálicas eran color oro y el interior en amarillo) aplicado con el aerógrafo. El toque final fue unas pasadas de blanco por la parte superior y de negro por la inferior, emulando brillos y sombras que dan cierta profundidad a las letras. Luego, sólo había que pegar los caballos a la tapa con pegamento de doble componente. Previamente había marcado con una punta la línea sobre la que debían ir pegados para que estuviesen alineados al borde de la tapa. También me ayudé de cinta para que la medida hasta los bordes laterales fuese idéntica en ambos lados. Se quita la cinta a los cierres y bisagras metálicas... Y ya está el baúl.
 
FELICIDADES, MASHA!!!!
 
 

miércoles, 26 de septiembre de 2012

La pandilla de Monte (III): Davizón

Hoy, chateando con Pablo por facebook me he llevado la alegre sorpresa de que sigue este blog. ¿Hace cuánto no nos vemos? Tal vez 15 años, pero cuando me ha dicho que se rió "las muelas" leyendo los dos primeros capítulos de la serie "La pandilla de Monte" de febrero y marzo de 2011, me he dedicido a continuarla. Espero que los aludidos podáis enriquecer mis recuerdos con comentarios. Si alguien se siente ofendido o cree que debo dejarlo, que me lo diga, pero parece que son más voces a favor que las que están en contra. Prosigo con la descripción de los personajes y luego vendrán las batallitas... Un abrazo a todos.
 
Pienso en cómo empezar el perfil de Davizón (hoy Deivid, Morochín...) y me descubro tarareando la canción de los Secretos: "El resto de la banda se perdió / El maldito reloj los engulló / hacen quinielas, hijos, van al bar / Tu oficio no es peor que los demás...". ¿Por qué será?
 
Davizón era y sigue siendo la salsa de la pandilla, o lo que queda de ella, alguna que otra cena anual. Si no estaba, faltaba algo: la alegría, el descojone, el carpe diem, la frase que nos acompañaba de muletilla durante meses al resto, como aquel famoso: "desfase by the way" que utilizábamos para terminar cualquier frase. En eso no ha cambiado. Te dice: "respeto, gordo", y tú sin darte cuenta lo utilizas con quien menos debes en el momento más inoportuno como si fuera un lenguaje universal aunque sólo sea una expresión con significado para dos personas.
 
Yo no llegué a conocerle en los comienzos de la pandilla. Como he comentado en las anteriores entradas llegué cuando todos ya se conocían. ĐæßØ siempre cuenta como de niño le agobiaban con responsabilidades como el cuaderno de vacaciones sanillana mientras él y Raúl podían vagabundear a sus anchas durante todo el día. Con el tiempo, a mí me da que aquel sentido de la responsabilidad que le inculcaron sus padres no le ha venido tan mal, por muchos disgustos que le costase entonces. Ha forjado su carácter de emprendedor, una faceta que se esfuerza por demostrar a menudo como si los demás pensásemos que sólo es bueno para salir de fiesta. No lo pensamos, sus logros están ahí.
 
Mi amistad con Davizón se forjó un verano, a la vuelta de una estancia de un mes en EEUU, cuando (creo recordar) que Raúl estaba de vacaciones. Ellos eran y son uña y carne, y durante algún tiempo formaron su propia minipandilla. Fue el verano en el que a mí me compraron el vespino Slx, y a Raúl y a él las puch Cóndor 3. A Raúl la roja réplica de la "dominator" y a Davizón la negra y amarilla que parecía una avispa. Debíamos de tener 15 o 16 años. Nos prestó un montón de gorras de baseball y ahí íbamos a los bares, los más chulos del lugar. Desde que nos tomamos la primera litrona juntos en las fiestas de Ribatejada esto ha sido un no parar, ya va para 23 o 24 años, y sigue siendo la persona del mundo con la que mejor me lo paso saliendo de copas.
 
De hecho, mis grandes mosqueos con Davizón venían de que ni Raúl ni yo entendíamos que a veces se lo pudiese pasar mejor con su otra pandilla, la del colegio, los de las botas rojas "cantosas", que con nosotros. Celos de adolescentes. Una vez incluso me vengué de él acusándole de "traidor" en un cómic porque no había ido a una fiesta en Cobre (en la Plaza de los Cubos) en la que habíamos quedado todos. Todavía me sonrojo cuando me lo recuerda.
 
Iba con él cuando me enrollé con la primera chica, en Caché; estaba con él en aquella fiesta mítica en el chalé de ĐæßØ (en la que Albertón o el Meigo desparramaron el vino de la barrica del abuelo sobre el terrazo, lo que dejó una mancha perpetua) cuando sentados en la ventana me dijo: "daría un año de mi vida porque este momento lo recordásemos siempre"... y lo sigo recordando; fue por su culpa que me arreó la primera de muchas ostias el Oso en el pilón del Casar tras su mítica frase de "Margarita tiene el chichi pelón"; fue gracias a él (y a Edu) que descubrí grupos como La Polla Récord, Kortatu, Skorbuto...; presencié como se lió con "la Chotada", que le dejaba marcas en el cuello para que no se liase con otras y luego pegaba patadas al coche de su ex para meter a Davizón en broncas; estaba con él cuando se lió con Marga sin saber que había sido la novieta de José; le vi como el más sensato en aquella funesta acampada en la que la pandilla casi se va a tomar por el culo por el uso de una simple linterna; le he observado repartiendo leches a dos chulitos de mi clase en una fiesta de fin de curso pero también, como años después una loca le metió "una galleta" sin ton ni son en el puerto de Dénia; me morí de la risa cuando en un seven-eleven espetó aquello de "me comía un gitano cagando con guarnición" delante de dos gitanillas que se le echaron encima con un: "pues a lo mejor tenemos más dinero que tú" y ni corto ni perezoso respondió: "no era peyorativo, he dicho que con guarnición"...son tantas y tantas historias las que irán saliendo y las que no se pueden contar. Pero todo a su tiempo.
 
Atrás quedaron los tiempos del seat Fura heredado de su madre y para lo último hay que remontarse a 1999: la boda de Pedro y Viru. Omito los descojones del final de la despedida de soltero para no herir susceptibilidades. Ya en la celebración, después de liarla gritando "¡que salude el del tigre!" (en referencia a un tío de la novia que habíamos conocido en el váter) y de haber hecho miles de chistes sobre largartas y dragones de komodo con el vestido de 'la Vane', Davizón terminó liándose con una amiga de Viru, Sara (según dijo entonces, se había llevado la "barbie peluquera").


Imagen cedida por Feroz (ver comentarios)
Yo, que ya estaba saliendo con Sonia, al poco me vine a vivir a Alicante. Durante 5 años apenas nos vimos porque cuando yo quedaba con la pandilla mi "princesa" enfermaba (literal). Un día, sin embargo, David me llamó hecho polvo para contarme que había roto con Sara. Hablé con él cerca de una hora sobre los detalles. A los pocos meses fue mi turno. Ese mismo verano montamos unas míticas vacaciones de 4 días en Ibiza y otros 4 en Alicante. Yo tardaría en recuperarme más tiempo, pero nunca olvidaré el apoyo que Gus y él me brindaron por aquel entonces.
 
Desde entonces, hay unos días, lo mejor de cada año, en los que nos montamos una escapadita o algún que otro día de juerga por Madrid, Alicante, Tarragona, Barcelona..., con quien se nos quiera unir: Noe, Mato, Marina, Gus, sus amigos... "En la cresta de la ola", mientras que el resto de la pandilla ha sido engullida por el reloj..., nosotros riéndonos del mundo bajo el tamiz de las mallas de mejillones. Os presento a Davizón como me presenta él a mí: "Aquí mi amigo Marcelo, pelucón, y aquí yo, Cristiano, tabletilla".