miércoles 2 de marzo de 2011

Matrimonio, ni en broma

Ayer una amiga me dijo que le habían pedido matrimonio, y en broma, lo justificó en que iba a tener que aceptarlo porque yo no me quiero casar con ella. Los dos nos reímos de la ocurrencia. No es la primera vez. Como otros muchos, yo también acordé con otra amiga que si al llegar a una edad seguíamos solteros ambos, nos casaríamos. Ahora vive al otro lado del charco. Otra broma. El año pasado fui a tres bodas. Este, iré a otra... con cuenta gotas, la gente termina casándose... Ni me ocupa ni me preocupa, pero veo que a la gente de mi alrededor sí. Es un paso que en teoría hay que dar. Algo que hay que hacer en la vida. Incluso yo una vez tantee la posibilidad de pasar por el juzgado. Supongo que es lo que te ocurre cuando llevas años con una pareja estable y se ha acabado la pasión, ese flechazo, ese sentir que todo en tu vida gira alrededor de la complicidad que has creado con esa persona. Lo triste es que una vez que eso se ha apagado sea cuando la gente piense en casarse, en unir dos vidas que han vuelto a la aburrida rutina diaria. Entiéndase bien. Seguro que hacer planes de boda es apasionante. Decidir dónde lo celebrarás, a cuántos vas a invitar, qué les vas a dar de comer o cenar, qué música elegirás para el baile, cuánto dinero sacarás de los regalos y si eso te permitirá ir a tal o cual sitio de luna de miel, cómo irás vestido, quién será tu padrino o tu madrina... Vale. Seguro que llena tu tiempo durante todo un año, suponiendo que no tengas otras cosas más interesantes en las que llenar tu tiempo: pintar, leer, ir al cine, escribir, disfrutar de un paseo, salir de copas... ¿Y después de eso? Lo mismo de antes pero con un papel que dice que si uno conoce a otra o la otra a uno, que si la covivencia es insoportable, que si las respectivas familias te hacen la vida imposible o simplemente que si dejas de cumplir en la cama porque te has aburrido de hacer siempre los mismo con la misma, puedes divorciarte. Un papel que dice que si te divorcias te saldrá por un ojo de la cara y que los únicos satisfechos de la operación serán los respectivos abogados y el del banco, ese tipejo de traje gris que verá como cancelas la millonaria hipoteca (con un interés de cancelación total previamente establecido) de la que iba a ser tu casa para toda la vida y que has tenido que vender para luego repartir lo poco que quede... La gente se casa y se divorcia, es un hecho, porque en general apenas sin nos soportamos unos a otros viviendo cada cual en su casa, como para irte a vivir con alguien. Todos somos mezquinos, roncamos, estamos repletos de manías y somos muy celosos de nuestro propio tiempo libre, cuando se tiene.
Por eso, matrimonio ni en broma.

3 comentarios:

no llegué a Jedi dijo...

Hoy tenemos el día pesimista.

Piensa que el otro matrimonio es más caro y aburrido y tú encima es con una entidad alemana, y aunque tiene vencimiento fijo, la extinción cuesta un huevo salvo que siga inscrito quince años después del último pago. Encima al contrario, como es rico, lo financia el Estado con tus impuestos vía FORB.

Audrey dijo...

Para que hacer la cama si luego la tienes que deshacer?? Tú decides. A estas alturas de la vida hay que hacer cosas que te den gustito. Que te quieres casar y descasar? pues lo haces. Lo importante es hacer lo que te de la gana, total problemas tendremos escojamos la opción que escojamos. Y a mi, si me dan a elegir, pues me caso, así por lo menos sé lo que es.

Ivan dijo...

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